Xi Jinping y Donald Trump se encontraron cara a cara en Beijing, en una visita marcada por mensajes muy distintos según quién la relate. Trump habló de avances, acuerdos potenciales, nuevas compras y una buena relación personal con el líder chino. Xi, en cambio, puso el énfasis en la estabilidad, el respeto mutuo y, sobre todo, en el tema más sensible para Beijing: Taiwán.¿Qué deja realmente este encuentro entre las dos potencias más influyentes del mundo? Marusia Musacchio, analista internacional y maestra en estudios asiáticos por Harvard, nos habla al respecto.