Se lee y se oye constantemente los JUICIOS DE VALOR sobre personas, familias, empresas, instituciones, gobiernos y sobre estados, pero nunca hacemos juicio de valor sobre NOSOTROS MISMOS. Fulanito es un corrupto o un delincuente, tal Familia o tal Empresa, es Bueno o Malo. tal Estado…tal Gobierno….es esto o aquello.
Confundimos el juicio de valor con un juicio propiamente dicho, y damos como hechos y verdades nuestras subjetivas opiniones o las subjetivas opiniones de otros.